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2 jul. 2018

Carta a junio.



Querido Junio:

Me gustaría empezar esta carta diciéndote lo bien que te has portado conmigo pero, la verdad, es que no contaría nada nuevo. Cada año te superas. He estado dándole vueltas al asunto y, sin lugar a dudas, eres mi mes favorito, aunque a cada uno de los once restantes les encuentro su encanto.


Ni me he dado cuenta de lo que rápido que has pasado. Bueno o malo, has sido fugaz. 

Contigo he estado en otra ciudad que no era la mía, me he empapado de sol hasta quemarme y sufrirlo por la noche, has llovido como si fuese enero y has traído la luz más bonita de todo el calendario. Fuimos testigos de un sí quiero, celebrando que el amor es lo que nos salva a todos. Me he divertido y reído tanto que hasta me dolía todo el cuerpo, cuánto hacía de eso, aunque no voy a olvidarme de que también has sido agobio y nervios, propios de una recta final que no daba terminado.




6 mar. 2018

La moda del feminismo.





El feminismo está de moda. No lo podemos negar, en las tiendas, en las revistas, en la música, en los libros, el feminismo es tendencia.
Y lejos de ver esto como algo negativo, creo que es hora de valorar cómo de positivo es que ¨se lleve¨ ser feminista.

Hace no demasiados días una mujer caminaba por las calles de Compostela con un paraguas estampado con la bandera LGBT, o lo que es lo mismo, con un paraguas de 6 colores y numerosos significados. A dos metros  por detrás de la señora que se resguardaba de la lluvia caminaba un niño de unos 5 o 6 años agarrado de la mano de su madre. El niño, curioso y sin medir el volumen de su vocecita, le preguntó a su madre porqué esa señora llevaba un paraguas de arcoíris. Por mi espíritu cotilla escuché como la madre le explicaba a su retoño que esa era la bandera que apoyaba el amor entre las personas, independientemente de su sexo.
Estoy segura de que el niño no entendió demasiado bien lo que su madre quiso explicarle. Con 6 años se te escapan muchas cosas, pero no todas.
Con 6 años ya sabes a lo que se supone que te ha tocado jugar.
Con 6 años ya sabes que si eres chica puedes vestir de rosa y si eres chico puedes hacerlo de azul.
Con 6 años alguien ya te habrá dicho que las chicas se maquillan, que los niños juegan al fútbol. 
Con 6 años ves el ejemplo de los demás, observas como tu papá se comporta, como lo hace tu abuela, tu prima.
Con 6 años somos esponjas. Hacemos lo que vemos, queremos como nos quieren y aprendemos a respetar como en nuestro mundo nos han enseñado a hacerlo.



Caben muchas posibilidades de que la señora que llevaba el paraguas no tuviese mucha idea del significado de su estampado. Simplemente le pareció alegre y bonito. También es bastante probable que lo hubiese comprado en un bazar donde están al tanto de las modas y tendencias a bajo coste. No importa. El fin justifica los medios.

Seguramente ese niño no haya entendido todo pero si recordará algún día que su madre le explicó que las personas se quieren independientemente de lo que tengan entre las piernas. Y ya mayor, a ese niño le tocará entonces hacerse todas las preguntas y encontrar las respuestas.

Por eso siento que es bueno que el feminismo esté de moda, porque entre todas las adolescentes que llevan una camiseta con la palabra  ¨FEMINIST¨ tengo la esperanza de que un tanto por ciento, bajo seguramente, se moleste en preguntarse de qué va eso. Y quizás alguna entonces decida no sacarse esa camiseta nunca más. O quizás entiendan que no se trataba de modas.
Pero lo más importante es que ella pueda decidir si quiere quitársela o ponérsela. 





15 feb. 2018

Somos retos.



Últimamente me da por buscar en Youtube vídeos sobre retos. No os creáis que me he enganchado a esos canales absurdos en los que la gente hace experimentos raros como bañarse en hielos o jugar con fuego, nada más lejos de la realidad. Cuando digo retos me refiero a propósitos: dejar de fumar,  ser minimalista, consumir menos carne, leer un libro al mes, ahorrar, ser empático… .
Y me he dado cuenta de que en realidad la vida tiene sentido por eso, por buscar retos, por perseguir algo, por dar pasos hacia algo… . Y que cuando carecemos de ellos todo se torna demasiado aburrido.
Cuando nos dejamos llevar sin más por los días, por lo que apetece, por lo cómodo, por el sofá y manta, pasamos a no valorar tanto la posibilidad de pelear por algo.

Y yo creo que lejos de perseguir  por conseguirlo,muchas veces lo hacemos porque el simple hecho de crearnos una rutina de lucha nos hace mejores. Levantarnos pronto para escribir, renunciar a la siesta por ir al gimnasio, privarnos de algún que otro capricho o fastidiarnos simplemente, es una manera de decirle a tu cara B ¨ soy más fuerte que tú¨ ,y  de esa manera, salir reforzado.


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