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12 may. 2016

Nosotras.



A ti, que brillas con luz propia, a ti te hablo. Te hablo de que esta sociedad no es todo lo justa que debería, que hay qué ver cómo está el patio, que no hay trabajo, que lo de encontrar el amor cada día se ha puesto mas difícil. Que queremos serlo todo y ser las mejores: hijas, madres, abuelas, tías, primas, trabajadoras, amantes, guapas, jóvenes y a poder ser, millonarias. A ti, mujer, persona.




Asumo que mi asignatura pendiente ( por este año) es leer y aprender sobre feminismo, pero vamos a hacerlo sencillo para ver si lo que hasta ahora he aprendido sirve de algo. Dos premisas: feminismo no es igual a machismo pero al revés, por favor, nunca caigas en esta idea tan errónea. Y feminismo si es dejar a un lado la valoración de la mujer por su apariencia, gorda o flaca, alta o baja, con el pelo azul o negro, con más o menos estrías. No eres más feminista por defender a las gordas, ni eres machista si te gusta estar en tu peso y comer sano. OLVIDATE.





Cuando yo iba al colegio los dos insultos más manidos si querías atacar a una compañera eran dos ¨puta¨y ¨ gorda¨. Lo triste no es que yo haya vivido aquello, lo triste es que poco ha cambiado desde entonces, y mal que me pese,  ha pasado más de una década. A las mujeres se nos ataca, o mejor dicho, y reconozcamos que aquí todos somos un poco culpables, atacamos a las mujeres por su apariencia, porque parece obligación del género femenino eso de ir guapas ( según un canon que un ente establece), depiladas, maquilladas o peinadas a la moda. También se espera que la mujer sea una señora en la calle y que si es una ¨puta ¨en la cama , lo sea sin que nadie se entere. Y así el cuento sigue y sigue, y Cenicienta sigue siendo la que ¨pierde ¨ el zapato y es buscada por el Príncipe, porque vaya si se le llega a ella ir a por el la que se hubiese liado, menuda zorra, diríamos todas. Que está claro que Isabel Preysler es una  bruja cazafortunas que solo quiere quedarse el patrimonio de los pobres hombres a los que se arrima ( todos ellos cabezas nada preparadas ¿ verdad?.) , que como se le ocurre a Rita Maestre alardear, por favor!. 

Paraos un momento a pensar, solo un momento. Seguro que tu mejor amiga es muy diferente a ti en algunos aspectos de vuestras vidas. Probablemente ella no ligó mucho, o por el contrario, se llevaba por delante a los más guapos de la discoteca mientras tu no te comías un colín, o lo que es peor, te comías la olla por aquel capullo . Pero daba igual, ella era con la que compartías, y compartes,cada episodio de este libro. A lo mejor esa chica a la que te has unido muchísimo en estos años de universidad está muy flaca y a ti no te gusta un cuerpo sin curvas, pero ni si quiera reparas en ello, porque es tu amiga y qué más dará eso. Es muy probable que tu madre tenga el pecho caído, y que tu , ni por asomo la animes a que se opere las tetas para parecer joven porque sino la sociedad va a machacarla. Quizás tengas una hermana lesbiana, y aunque no es en lo que te habían educado, y te toque hacer un ejercicio de liberación de prejuicios, es tu hermana, y el que le gusten las mujeres es solo una característica, no una marca ni un sello a modo carne de vacuno. Te da igual si es fea, gorda, lesbiana, o vieja. Se llama empatía, y andamos escasos.



Tratémonos a todas, en la medida de lo posible como a esa amiga gorda en la que estás pensando, como a esa chica de clase de baile que tiene un culo envidiable a base de buena alimentación y deporte, como a esa confidente con la que las risas están siempre aseguradas. Dejémonos de juzgar, dejemos de estar en pie de guerra entre nosotras y si de algo no sabemos, acudamos a los libros, que para algo están e incluso, si te haces socio de una biblioteca, te salen gratis.



Escapemos de las palabras que por un lado  o por otro, cosifican  a las mujeres. Yo soy Ana y aunque lo primero que verás de mi cuando te cruces conmigo por la calle sea el color de mis ojos o mi pelo, mi barriga o mis patorras, te aseguro que esto es como la carcasa de mi móvil, totalmente intercambiable y superficial.

Basta ya de zorras, gordas, bolleras, perroflautas, pijas de mierda o feminazis. Olvídate de las gordis, las curvy, las flaquis o las cuquimonguers. Déjate de cuentos y empieza a preocuparte por lo que ERES y no por lo que PARECES, cambia si quieres cambiar, sin que lo que digan los demás te frene, sin que esas vocecillas  te incomoden, pregúntate una y mil veces cómo te apetece ser y cambia un millón de veces de opinión. Duda, comete errores, enamórate, prueba, acierta, vuelve a equivocarte, lee, sal, diviértete, conoce a gente con la que no vuelvas a coincidir, vete sola al cine, hazte trenzas o rápate. Me da igual lo que hagas, solo espero que a ti también lo que haga yo. Y por supuesto, si no estás de acuerdo conmigo, hablemos , discutamos y pensemos diferente.



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