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12 oct. 2016

En el medio de la carrera.



Hoy hace una semana que empecé con mi dieta. Hoy hace 7 días que decidí que quería cambiar esa parcela de mi vida que estaba haciéndome infeliz y que no me dejaba disfrutar de todo lo bueno que me rodea. Y como una semana ha dado para mucho, me he decidido a dejarlo por escrito.

Soy una afortunada. La suerte ha hecho que naciese en el seno de una familia sana que me quiere, he tenido la suerte de no haberme juntado con gente mala, aunque me hayan hecho daño( como a todos) y, además, he encontrado el amor y he estado enamorada. Tengo pocos pero buenos amigos y alguien que me da la mano y un beso antes de dormir. Además de todo eso, me gusta la persona que soy, mi rapidez con la que hago comentarios graciosos, lo cariñosa que soy o lo mucho que me gusta que la gente que me rodea sonría.




Pero yo no era feliz  con  mis 30 kilos de más y sabía que podía hacer algo por cambiar. Y no hay nada peor que saber que puedes cambiar algo, que deseas hacerlo, y no trabajar en ello. Donde yo pongo kilos vosotros podéis escribir cualquier cosa. Mi piedra en el camino es esa y a las cosas me gusta llamarlas por su nombre.

A menudo en distintos medios de comunicación intentan vendernos que estar gorda o gordo es divertido. Que las gordas tenemos poder, que nuestro cuerpo gordo es la leche. Parece que ahora si estás gorda y no quieres estarlo eres rara. Parece que ahora hay quién decide qué es lo que debemos hacer con nuestras curvas, una vez más.
No quiero ni pienso que haya que discriminar a nadie por su cuerpo , no hay nada más lejos de mi intención, pero creo que a veces se nos olvida hablar de que lo ¨guay ¨ no es estar gordo o delgado. Lo que verdaderamente ¨mola¨ es estar sano. Y ya sé que ahora saldrán voces diciendo que pese a su obesidad tienen unas analíticas de libro. Yo también las tenía, aparentemente todo puede ir bien, pero no os confundáis, el que juega con fuego termina por quemarse.
Tema aparte es que crea que hay que normalizar la diversidad de cuerpos, que crea que la sociedad está enferma, pero yo no soy solo un cuerpo y si alguien tiene que ponerme una etiqueta, por favor, que sea por mi cabeza.

Ser obeso es algo más que no poder ponerte ropa bonita, es mucho más que las miradas de la gente o salir enorme en las fotos. Es muchísimo más que hacer trabajar a tu corazón el doble de lo correcto o que tus rodillas empiecen a sufrir por llevar encima una mochila desproporcionada. Es más que no poder agacharse para cortarse las uñas de los pies, o que dormir ya no sea una cosa tan placentera porque te despiertas por las noches. Es más que llorar porque te gustaría poder salir a pasear sin cansarte, más que la diabetes y la hipertensión, más que poner en riesgo tu vida. Es mucho más que todo eso, pero todos son bastantes motivos. Sea cual sea el motivo, si es tuyo, ya es válido. 

No os voy a engañar, estos días han sido duros, muy duros. Comencé con muchísima ilusión y no la he perdido, pero ha habido momentos en los que creía que acabaría por tirar la toalla. Momentos que me van a acompañar en todo este proceso, que más que ¨dieta¨ es un aprendizaje vital. Tengo que aprender a cuidar y querer mi cuerpo, a hacer cosas buenas por mi salud física y, por supuesto, emocional. 



A lo largo de estos 7 días he tenido que darme de bruces con la realidad. Con aceptar que esto va a ser un recorrido lleno de renuncias para poder , al final, abrazar lo que quiero. Tenemos una sola vida y sería estúpido estar sentados viendo como lo que deseamos se aleja, o mejor dicho, no hacemos nada por acercarnos. 
Si no te gusta tu trabajo, lucha por conseguir otro. Si tu relación de pareja ha dejado de ilusionarte, da el paso. Y por supuesto, si quieres cambiar, hazlo. Solo tú y nadie más que tú sabe qué es lo que te puede hacer feliz, y ya se que suena a mensaje de autoayuda cutre, pero al final viene a decir que si queremos algo, no quedan más narices que ponerle empeño.

Estos días tengo la sensibilidad a flor de piel y me ha dado por pensar en todo el tiempo que perdemos planeando cómo serán las cosas que queremos lograr. Pensando lo felices que seremos cuando tengamos esto o aquello... . Y ¿ sabéis una cosa? Yo me he dado cuenta de que toda mi vida me había quedado en la línea de salida, esperando a que alguien corriera por mi. Porque es más sencillo ser espectador que arriesgarse a que , en mitad de la carrera, te quedes sin aliento. Porque da miedo llegar el último, o pensar en todo el esfuerzo que tendrás que hacer para ganar.

Alguien a quién conocí hace unos años me dijo que todos deberíamos desterrar de nuestro vocabulario los ¨no puedo¨. Hoy me acuerdo mucho de el. Yo puedo , tu puedes. Todos podemos. Rodéate de la gente que te quiere, apóyate en tus padres, en tu novio, en esas amigas a las que tenías olvidadas, pero sobre todo, en ti mismo, porque vas a descubrir que tienes muchísima más fuerza de la que pensabas. Ponte a andar y descubrirás que , cada día, aunque te mueras de agujetas y tu cabeza te diga ¨ vuelve atrás¨ , vas a estar más cerca. 
Yo siempre había estado preparada para la salida, pero ahora me doy cuenta de que tampoco se está tan mal en esta carrera.



2 comentarios :

  1. Espero ser una de tus compañeras de carrera y llegar a la meta dandonos la mano. Miriam

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    1. Claro que si!! Muchísimas gracias guapa! Nosotras podemos!.

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