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19 sept. 2018

Y pasarse media vida aquí, en Santiago.





Estás asustada, lo sé. Todo te resulta ajeno. Nunca 80 kilómetros fueron tanta distancia. Los tres cuartos de hora que separan tu hogar de la que se va a convertir en tu nueva casa son más que suficientes para echar de menos, todo.

Entiendo que ahora mismo pienses que todo lo que conoces es lo mejor que podrá pasarte. Que tus amigos del colegio son para siempre y los mejores, que tu ciudad no es la más grande pero sí la más bonita  o que afirmarás con rotundidad que no puede haber un lugar mejor en el mundo que esa cama en la que llevas durmiendo toda tu corta vida. 
Sonríes con miedo a todas las caras nuevas que, una tras otra, se presentan ante ti. Aun puedo verte con ese vestido blanco con rayas negras mirando las cuatro paredes de la habitación 102. Hace calor en Santiago este 5 de octubre y a alguien le ha parecido buena idea pintar tu nuevo mote en tu sudorosa frente. No entiendes qué puede tener de bueno todo este fastidio. No entiendes ahora lo rápido que va a pasar. Y qué bueno que no lo entiendas.

Me encantaría decirte que desde ese primer cada cosa que vas a vivir va a ser buena pero, aunque en realidad una gran mayoría  lo será, debo advertirte de que vas a crecer de la única manera efectiva, rompiendo. Vas a echar de menos como nunca pensaste que lo harías, te decepcionarán unas cuantas veces, te dolerá el alma como le duele a los que se ilusionan como lo hacías tú, sin límite. Te costará horrores adaptarte a tu nueva vida, y también vas a llorar mucho cuando esa etapa se acabe. Créeme. Y te mudarás de ciudad, y volverás a Santiago. Y vivirás varias ciudades en una misma ciudad. Y te parecerá una ciudad gris y llena de piedras para después pasar a ser la ciudad más especial en la que cada calle es tu casa. Porque sí, Santiago va a ser también tu casa.


Saldrás mucho, lunes, martes, jueves y domingos, mucho, muchas noches. Bailarás hasta que se haga de día, harás amigos entre copas,  harás fiestas inolvidables, desayunarás a las 4 de la tarde y no tendrás sueño, porque las ganas pueden con todo. Y vas a descubrir que te encanta ir sola al cine, leer en lugar de dormir la siesta, el café con leche y con hielo y la cerveza. Y Turnedo, Turnedo va a gustarte mucho. También que te encanta vivir sola y que tu casa se va a llenar de amor en forma de perro, ya lo verás. Vivirás en más de 5 pisos diferentes, con todas las mudanzas que eso implica. Unas las harás sola, otras acompañada. Déjame que te diga que vas a tener mucha suerte con todas las personas con las que compartirás hogar. Afortunada. Has sabido escoger, para qué engañarnos.


Te va a tocar asumir cambios en tu cuerpo. Kilos arriba y abajo y de vuelta  una y otra vez. Y vas a conocer cara a cara a la ansiedad, aunque nada, recuérdalo, nada, es para siempre. Poco a poco entenderás que tú siempre serás tú y que puedes cambiar y luchar, aunque no siempre al ritmo deseado. Que lo que está por debajo es mucho más especial. Y por eso mismo, por eso de tener que trabajar tu autoestima, vas a tener que pasar por situaciones incómodas y desagradables. Todos tenemos nuestra mochila. Dale las gracias.

Verás como los mayores de la familia envejecen y entenderás que somos nuestros recuerdos. Pero ellos serán ejemplo, vivo, de que lo único que necesitamos, realmente, es que nos quieran. Unos se irán, pero de alguna manera, siempre van a estar. Y otros, otros se van a marchar para no volver, y te dolerá un mundo ser extraña para quién lo fue todo. La vida.



Pero quiero ser justa con el relato. Te van a pasar muchas, muchas, pero que muchas cosas buenas. 
En primer lugar vas a conocer a gente muy diferente, con maneras de ser opuestas a ti... . Y muchos de ellos, de esos con los que ahora no pegas, van a ser tus amigos y amigas. Vas a tardar un par de años en saber claramente quienes van a quedarse para siempre en tu vida, y luego vas a aprender que nunca se sabe quienes van a estar para siempre. Y que no tienes ni idea de nada, o de muy pocas cosas. Pero tranquila, como todos.

Vas a conocer a chicos que te van a gustar, muchos. Alguno que te va a marear, otro no te va a hacer ni caso y sí, por supuesto, te vas a enamorar. Vas a conocer a alguien que cambiará tu vida en todos los aspectos y  al que tendrás que agradecer muchas cosas. Y tendrás que dejarle ir, cortar, cerrar esa historia. Te costará entenderlo, te obsesionarás y creerás que no hay más capítulos que escribir.  Y te va a doler mucho, la verdad, pero en realidad no te quiero ahorrar el sufrimiento porque no me perdonaría que te perdieses todo lo bueno.Por supuesto cometerás errores y harás cosas que después no harías. No te fíes de quién dice eso de ¨yo nunca me arrepiento  ¨. Y tampoco lo hagas de los que tienen demasiado claros sus principios. No son de fiar.

Y vas a volver a enamorarte, de una forma mucho más adulta, y entonces, solo entonces, vas a descubrir que existía esa persona que tú pedías: bueno a rabiar. Te enamorarás tranquila, segura. Y vas a ver lo bonito que puede ser compartir vida. Y también vas a darte cuenta de lo bueno que es querer sin ataduras, sin retener, dejando ser. Vas a entender que el amor es , ante todo, respeto. Que hay recuerdos diarios que nos ayudan a seguir y que la vida no va a dejar de sorprenderte. Que te quedarán cosas por decir  siempre pero que , si puedes, no dejes ni un solo día de decirle te quiero a quienes tú ya sabes. 

Ana, durante estos 10 años vas a crecer mucho. Porque te va a doler romper el cordón que te une a papá y mamá, la comodidad de lo conocido, salir de tu niñez. Porque vas a aprender muchas cosas, de la universidad y los libros, pero mucho más de las distancias y los afectos, de los sentimientos y las despedidas. De lo agradecida que estarás siempre a tus padres, por dártelo todo.

Querida Ana, durante estos 10 años valorarás mucho más el olor a casa, los aviones Santiago-Madrid, la música que te mueve, las miradas y los abrazos. Valorarás decir las cosas a tiempo, el silencio necesario y saber irte.

En realidad, si me encontrase contigo, pequeña ante tanta novedad, preferiría no adelantarte nada, no decirte de qué va a ir todo esto. Ya lo vas a ir viendo, escuchando y abrazando, abrazando mucho. Qué bueno que aún no sepas lo fugaces que van a ser estos 10 años.





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